Otate Bermejo
Cada pieza ocupa en la retícula lo que mide en la vida real
Otate Bermejo es un ejemplo de escaparate de casa y mesa en Cuernavaca: barro vidriado, vidrio soplado, textil de telar y cestería, doce piezas cuya más grande es un petate de 180×90 cm. No hay carrito, no hay cobro y no hay inventario: el catálogo se mira aquí y el pedido se cierra por WhatsApp, como ya lo hace un comercio chico.
- Construido con
- Astro 6 + CSS a mano
- Páginas
- 17 + 404
- Portada servida
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El problema que resuelve
Un comercio chico de casa y mesa no necesita una tienda en línea: necesita un escaparate que se vea bien y un WhatsApp donde cerrar. Ponerle carrito, pasarela de pago e inventario a un negocio así no resuelve nada, le agrega una promesa de existencias en tiempo real y un cobro que el negocio nunca pidió. Otate Bermejo es esa distinción llevada a la práctica: un catálogo de doce piezas, sin una sola pantalla de compra.
El argumento no está en el texto: está en la retícula. Cada pieza ocupa, en el escaparate, los módulos que le corresponden por su medida real (un módulo equivale a 12 cm): una pieza chica ocupa un módulo y el petate de 180×90 cm ocupa dieciocho, en una retícula de 6×3.
La retícula, medida
La retícula cambia con el ancho de la página: 14 columnas cuando hay lugar de sobra, 10 en un ancho medio y 4 en el celular, todas armadas a partir de la misma medida de cada pieza.
- Un módulo de la retícula: la unidad que dibuja cada pieza a escala
- 12 cmUn módulo de la retícula: la unidad que dibuja cada pieza a escala
- Piezas en el catálogo, cada una con su ficha de medida, material y quién la hace
- 12Piezas en el catálogo, cada una con su ficha de medida, material y quién la hace
- Módulos que ocupa el petate de 180×90 cm, la pieza más grande
- 6×3Módulos que ocupa el petate de 180×90 cm, la pieza más grande
- Columnas de la retícula según el ancho de la página
- 14 / 10 / 4Columnas de la retícula según el ancho de la página
El pedido: se arma, se copia, pero no se manda
Cada ficha de pieza compone en pantalla, en texto plano y a la vista, el mensaje que un comprador mandaría por WhatsApp, con el número de pieza y la medida. Y ahí se detiene. El botón que dice «Preguntar por esta pieza» ocupa su lugar como un botón de verdad, con `aria-disabled="true"`, sin `href`, sin `wa.me` y sin número, y la razón se lee al lado sin que haga falta tocar nada: Otate Bermejo es una marca inventada, y un enlace que funcionara prometería un buzón que no existe. Un número «de ejemplo» habría sido peor: es el teléfono de alguien.
La misma regla se sostiene cuando el visitante junta varias piezas en «la nota»: una lista de interés que vive en el navegador, nunca en un servidor, y que junta las piezas en un solo mensaje sin sumar un total, porque un total es la firma visual de una caja y esto es un escaparate, no una caja. El botón de esa lista también queda inerte, con su explicación al lado.
Lo que el sitio se niega a inventar
La página de la tienda va más allá de lo que exige el resto de los ejemplos: no publica ni un domicilio ni un teléfono, ni siquiera de mentira.
Domicilio y teléfono
La página lo dice con esas palabras: «un domicilio inventado es la casa de alguien». No hay calle, ni colonia, ni número de teléfono, ni real ni de utilería.
Las fotografías
Son fotografías de banco con licencia Unsplash, y el aviso del sitio lo dice: no son productos reales de esta marca ni de ninguna otra. Cómo se tomaron las fotos también tiene su respuesta en la página: no se tomaron.
Quién hace cada pieza
Los cuatro oficios se nombran por su nombre (alfarería, vidrio soplado, telar de cintura, cestería) y no por un taller con nombre propio inventado: ponerle nombre a un artesano que no existe sería peor que no ponerlo.
Qué tan liviana es
Se midió contra el sitio publicado: es una página muy liviana y no pide nada a servidores de terceros desde la portada.
Otate Bermejo no existe
Es una marca inventada por nosotros para esta demostración. El nombre, el logotipo, los textos, los teléfonos, los correos, los domicilios y todas las cifras que aparecen en el sitio son datos ficticios: no hay ninguna empresa detrás y no fue un trabajo para un cliente. Lo construimos entero para mostrar cómo resolvemos este tipo de problema. El sitio está fuera de los buscadores a propósito, para que una marca que no existe no compita en Google con negocios que sí.
Qué demuestra
Demuestra que un catálogo puede vender por escala real (cada pieza ocupa en pantalla lo que mide en la vida) sin carrito y sin un botón que prometa un WhatsApp que no existe.
Así trabajamos las páginas web para negocios: diseño, hospedaje y administración.