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Demostración · datos ficticios Instituto de certificación

Acredanza

Cuando el sitio no es el proyecto, sino la puerta del proyecto

Acredanza es el ejemplo más grande de las ocho, y existe para contestar una pregunta concreta: ¿esto se agota en hacer páginas bonitas, o también saben construir el sistema que va atrás?

Captura de la portada del sitio de Acredanza (demostración · datos ficticios).
demo-certificacion.vercel.app: la captura es del sitio tal como está publicado hoy.
Construido con
Astro 5 + CSS propio
Páginas
31
Portada servida
15 KB

El problema que resuelve

Un instituto que certifica personas tiene tres públicos al mismo tiempo, y cada uno quiere algo distinto. El que busca certificarse quiere saber qué estándares hay y qué le van a pedir. El que ya se inscribió quiere entrar a estudiar y ver su avance. Y el que recibe un certificado en la mano (un empleador, un comprador) quiere una sola cosa: saber en diez segundos si ese papel es de verdad.

Ese tercer público es el que casi siempre queda sin resolver, y es el que más importa, porque es el que le da valor al certificado. Un certificado que nadie puede comprobar no vale nada. Aquí se resolvió: cualquiera teclea la clave del certificado en el sitio público, sin registrarse, y obtiene una respuesta.

Las tres zonas, y el dato que las une

No son tres sitios distintos. Son tres vistas del mismo conjunto de datos, y por eso no pueden contradecirse entre sí.

  • El sitio público: 17 páginas

    Qué es certificar, las seis etapas del proceso, el catálogo de once estándares (cada uno con su página propia, sus elementos de competencia y su temario), los requisitos, los costos, nueve preguntas frecuentes y la verificación de certificados.

  • El aula del participante: 6 pantallas

    El tablero de quien ya se inscribió: sus cursos con el avance de cada uno, seis módulos con veintitrés lecciones, una evaluación de cinco reactivos que sí se responde y se califica en pantalla, y su certificado emitido.

  • La administración: 5 pantallas

    Cómo se ve por dentro: el tablero con las métricas del periodo y los listados de cursos, inscripciones, personas y certificados emitidos. Es una maqueta, y el propio sitio lo dice en cada pantalla.

  • El hilo que las cose

    El certificado que el aula le muestra a la participante es exactamente el mismo registro que responde en la verificación pública. No hay dos copias del dato: hay una sola, y por eso el aula no puede decir una cosa y el público otra.

El tamaño de la pieza, contado

Las páginas se contaron una por una y después se confirmaron pidiéndolas al sitio publicado: las 31 responden.

Páginas, cada una con su propio título
31Páginas, cada una con su propio título
Estándares de competencia
11Estándares de competencia
Lecciones en el aula
23Lecciones en el aula
Todo el JavaScript del sitio
5 KBTodo el JavaScript del sitio

La verificación, que es la parte astuta

Comprobar un certificado parece exigir una base de datos y un servidor consultándola. Aquí no hay ninguna de las dos cosas, y sin embargo funciona: los certificados ya vienen escritos dentro de la página, ocultos, y cuando alguien teclea una clave la página simplemente muestra el que corresponde. Todo el programa que hace eso pesa mil bytes.

Y hay un detalle que casi nadie modela: cuando la clave no existe, la respuesta es la misma que cuando el certificado fue dado de baja. Eso es a propósito. Si el sitio respondiera distinto, alguien podría averiguar a fuerza de intentos qué claves existieron alguna vez. Hay además un tercer estado (certificado válido con el nombre reservado a pedido de la persona) porque en la vida real eso pasa.

El límite, dicho de frente: esa búsqueda sí necesita JavaScript. Los datos están en la página aunque no cargue, pero para que aparezca el certificado hace falta que el navegador ejecute el programa. Todo lo demás del sitio (las 31 páginas, el catálogo, el aula, el temario) se lee perfecto sin él.

Acredanza no existe

Es una marca inventada por nosotros para esta demostración. El nombre, el logotipo, los textos, los teléfonos, los correos, los domicilios y todas las cifras que aparecen en el sitio son datos ficticios: no hay ninguna empresa detrás y no fue un trabajo para un cliente. Lo construimos entero para mostrar cómo resolvemos este tipo de problema. El sitio está fuera de los buscadores a propósito, para que una marca que no existe no compita en Google con negocios que sí.

Qué demuestra

Demuestra que podemos construir un sistema completo (con sus tres públicos y el dato compartido que los mantiene coherentes) y entregarlo con cinco kilobytes de JavaScript en total.

Así trabajamos las páginas web para negocios: diseño, hospedaje y administración.